Existe en mí una dualidad que yo considero
muy bonita.
Puedo llegar a ser tierna, dulce, incluso
cursi; amar con frenesí,
acariciar, besar; con corazones rojos, cielos
azules, arco iris,
amaneceres, naturaleza, mar, sol, calma y
paz.
En momentos como el que acabo de vivir, se
manifiesta mi lado
más oscuro, lúgubre, lleno de pájaros negros,
suicidio, sangre,
miseria, desmembramiento, podredumbre,
porquería, náusea, tortura,
llanto, aullidos, asquerosidad y muerte.
Yo me siento a gusto con mis dos lados, pero
esta vez decido
quedarme en la oscuridad, decido dormir mi
otro lado, bloquear
toda esa esperanza ridícula y arrojarla
a la papelera, sin reciclaje.
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