Hay cosas que nunca se superan, hay cosas que se superan y luego vuelven, más fuertes que nunca, justo en el momento no indicado, como remolinos. Hoy siento adentro dardos, como Zahara.
Mirarte de frente.
Admito en voz alta
que no pocas veces he sido tentado
en coger mi esperanza
y lanzarla sin más a la fosa común
donde yacen los sueños
que nos diferencian.