septiembre 10, 2018

Lunes de cabeza en las nubes.

Sigo traicionándome al imaginar que tengo una oportunidad con él,
una mínima, chiquitita.

Es mi ego, que me hace creer ilusoriamente que lo merezco; que soy la
indicada. Busco entonces una salida, un agujero negro, una puerta hacia
sus brazos, señales disfrazadas.

En mi interior le dedico canciones dulces, nunca lo menciono, me mata la
vergüenza, la risa de los demás, las caras de incredulidad; me permito ser necia,
ridícula, me olvido de lo cerebral.

Lo dibujo, con todos sus ademanes, con todo su aullido, su rareza;
y cantamos juntos, dentro de nuestra agonía de vivir, algo palpita,
resuena, algo vale la pena.



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