septiembre 11, 2018

Cuerpos y Almas

















En los últimos meses he tenido una lucha incesante con mi autoestima.

Nunca me he sentido conforme con mi aspecto físico, tampoco con
mi desempeño intelectual, ni siquiera con mi personalidad.

Cuando me miro al espejo, a veces me da repulsión, a veces miedo, tristeza.

Me inunda de rabia esa manía de tomarle importancia a lo terrenal, de no poder
separarlo y aceptar que mi cuerpo es solo revestimiento de mi alma, que mi esencia
no la dibuja el espejo.

Tal vez lo único que me gusta de mi es mi alma, porque la he acogido, aceptado tal cual,
y la encuentro orgánica, inmutable, no la puedo disfrazar.

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