agosto 29, 2018

Noche de miércoles


Que amarre su lengua con la mía, huérfanas de movimiento,
con su particularidad, con mi inquietud. Que bailen juntas,
se reconozcan, se ahoguen en saliva y se salven mutuamente. 

Hoy dormiré tranquila, con sed de ti, pero tranquila. 

Ya no me atraen los insomnios, ya me agoté de pretender. 

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