A veces me salgo de mi cuerpo cuando
me pesa el sinsentido.
Trato de buscar en mi desolación las
respuestas a esas incógnitas
angustiantes, a esas ganas de
vomitarlo todo.
Tengo el deseo queriendo estallar.
Me tiemblan las manos y culpo a la resaca moral, tardía,
llena de fantasmas de la noche, de
demonios y espejos rotos.
La forma de mi sombra se distorsiona cada vez más,
se transforma en monstruo.
Quisiera dibujar tus silencios, que cobren vida en la imagen,
que hagan honor a esa falta de
palabras.
No hay comentarios:
Publicar un comentario