noviembre 26, 2012

Desapacible


Y cómo Francisca, sonrisas aúllan en mi entraña. Añoro los días en los que me hacía la valiente, ahora tengo que serlo y dejar atrás cualquier pensamiento o atisbo de desilusión. Aceptar, tolerar, convencer a mi niña interna; y yo que pensaba que conocía la soledad, el silencio y la zozobra.