Apacibles mis días, nada bueno, nada malo, solo estar.
julio 30, 2013
julio 18, 2013
Me perdí en mi universo
He descubierto mi problema, cuando era niña fui adulta, ahora soy una mujer queriendo ser niña; añorando momentos que se fueron y no volverán. No le resto importancia a los sucesos de mi vida, hay cosas que se repiten una y otra vez, círculos viciosos, y estoy cómo en Elizabethtown, coleccionando últimas miradas. Pensando en mi caja de últimas miradas, apago la luz y se me viene a la mente Universos Infinitos, "Yo ya no puedo hacer más, si este más siempre resta". Lo que escribo hoy solo tiene sentido para mi, o mi otro yo en algún lugar.
julio 17, 2013
68
Apenas él le amalaba el noema, a ella se le agolpaba el clémiso y caían en hidromurias, en salvajes ambonios, en sustalos exasperantes. Cada vez que él procuraba relamar las incopelusas, se enredaba en un grimado quejumbroso y tenía que envulsionarse de cara al nóvalo, sintiendo cómo poco a poco las arnillas se espejunaban, se iban apeltronando, reduplimiendo, hasta quedar tendido como el trimalciato de ergomanina al que se le han dejado caer unas fílulas de cariaconcia. Y sin embargo era apenas el principio, porque en un momento dado ella se tordulaba los hurgalios, consintiendo en que él aproximara suavemente su orfelunios. Apenas se entreplumaban, algo como un ulucordio los encrestoriaba, los extrayuxtaba y paramovía, de pronto era el clinón, las esterfurosa convulcante de las mátricas, la jadehollante embocapluvia del orgumio, los esproemios del merpasmo en una sobrehumítica agopausa. ¡Evohé! ¡Evohé! Volposados en la cresta del murelio, se sentía balparamar, perlinos y márulos. Temblaba el troc, se vencían las marioplumas, y todo se resolviraba en un profundo pínice, en niolamas de argutendidas gasas, en carinias casi crueles que los ordopenaban hasta el límite de las gunfias.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)




